Reconectando con el servidor
Mantén esta pestaña abierta: tu trabajo no se ha perdido.
No hemos podido reconectar
Recarga la página para continuar donde lo dejaste.
La sesión ha caducado
Vuelve a cargar la página para iniciar sesión de nuevo.
Lei 12.846/2013, Lei Anticorrupção, y su Decreto regulador 11.129/2022 · Actualizado: septiembre de 2026
La Lei 12.846/2013 establece la responsabilidad objetiva —administrativa y civil— de la persona jurídica por actos contra la administración pública: no hace falta probar dolo ni culpa. La multa va del 0,1% al 20% de la facturación bruta. El Decreto 11.129/2022 fija quince parámetros para evaluar el programa de integridad, y la CGU exige prueba de aplicación práctica: los programas de papel no cuentan.
A sociedades empresarias y simples, personalizadas o no, fundaciones, asociaciones y sociedades extranjeras con sede, sucursal o representación en Brasil. Responde también la sucesora en fusiones y adquisiciones, lo que convierte la diligencia debida en cadena en un asunto de riesgo propio y no de terceros.
Consulte también el calendario de cumplimiento España–LATAM.
Que basta con que el acto lesivo se haya cometido en interés o beneficio de la empresa: no hay que probar que sus administradores actuaron con dolo o culpa. Por eso el programa de integridad no es un adorno de gobierno corporativo — es la única defensa disponible.
Van del compromiso de la alta dirección al análisis periódico de riesgos, pasando por código de conducta, controles internos, diligencia debida de terceros, canal de denuncias con protección al denunciante, medidas disciplinarias, investigación interna, transparencia en donaciones y monitoreo continuo. La clave es que el decreto los evalúa con criterios objetivos: pide prueba, no descripción.
No. La CGU ha desestimado en procesos sancionadores los llamados programas de papel: documentados y sin evidencia de aplicación práctica. Lo que atenúa es el registro fechado de que el programa se ejecuta.
La responsabilidad se transmite a la sucesora, con límites en cuanto a la multa y la reparación cuando hay sucesión. Es la razón por la que la diligencia debida sobre la empresa adquirida y sobre su cadena deja de ser cortesía y pasa a ser protección propia.
Ayuda: la ISO 37001 organiza el sistema antisoborno con los mismos elementos que pide el decreto —riesgos, diligencia debida, controles, denuncia, revisión—. Pero la certificación no sustituye a la evaluación de la CGU: lo que se valora es la evidencia de funcionamiento, y ahí es donde la certificación y el expediente se apoyan mutuamente.
Esta obligación se ordena con una norma internacional de sistemas de gestión. Si su grupo ya está certificado, tiene medio camino hecho — y lo mismo le vale en los demás países donde opera.